My HeyDay

Sometimes I think it is my mission to bring faith to the faithless, and doubt to the faithful


Domingo por la tarde

Lleva todo el día lloviendo fuera, pero aquí dentro, siendo todo de madera, es muy relajante. Suena el "Strange Fruit" de Billy Holiday (escuchable aquí, seleccionándolo en la lista), con lo que me siento bastante arropado y melancólico. Momento de hacer repaso de la semana.

Todo fué un tanto agobiante al principio. Tantos trámites y papeleos. Tantas cosas que hacer en casa para convertirla en un hogar. Tanto por conocer y aprender... Esto, especialmente tras la apacible semana de La Caixa, resultaba difícil de encajar. Pero me he salido bastante bien (al 80%). Como diría Edgar: "correcto".

Según la semana avanzaba me he ido relajando: conociendo el plano de la ciudad, sus sitios, y haciendo amistad con la novia de Roger, con Bego y con algunos nativos. La gente aquí parece bastante abierta a ofrecer amistad, lo cuál me relaja bastante. Debe de ser el carácter menos estresado que tienen los habitantes de 'provincias'.

En todo caso, me he dado cuenta de algo importante, en lo que no había reparado lo suficiente. En mi caso, venir a vivir a New Haven ha supuesto un doble desafío. El más obvio es que he cambiado de país, de cultura, de lengua. América puede resultar un shock cultural grande una vez superas la inicial "ilusión por lo nuevo".

Pero, sobre todo, para alguien que siempre vivió en ciudades de más de dos millones de habitantes, venir a vivir a un sitio donde la gente puede llegar a conocerse en gran parte unos con otros; y donde todos saben todo de todos, porque el chismorreo puede convertirse en el pasatiempos más interesante, pues me incomoda bastante. Es un elemento en el que no había reparado pero que voy a tener que considerar con mucho cuidado.

Dejando de lado ese aspecto negativo, la vida en New Haven ofrece muchas cosas que uno no puede encontrar en la gran ciudad. Tardas en darte cuenta, pero te puede ofrecer "calidad de vida". ¿En qué sentido? Cierta tranquilidad cuando la buscas; un centro bullicioso y comercial, lleno de restaurantes y bares; la posibilidad de ir en bicicleta a todos lados, y de respirar entre calles que casi parecen bosques; la posibilidad de correr por un entorno urbano especialmente bonito; y el acceso a unas instalaciones universitarias que son un lujazo en todos los sentidos (desde bibliotecas mucho más bonitas que Howart's, al segundo mayor gimnasio sobre la tierra, gratuito para estudiantes). Además, en cuanto lleguen la semana que viene los miles de nuevos estudiantes, la vida estudiantil, los conciertos y las actividades sociales harán de esta ciudad un lugar vibrante.

Eso sí, debería ajustar mi reloj vital para acostarme temprano y aprovechar bien las horas de sol. En la noche, la ciudad sin farolas se vuelve un lugar peligroso y amenazador: no esperes regresar a casa con tu móvil si no tomas el autobús o vas acompañado.

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4 Responses to “Domingo por la tarde”

  1. # Anonymous Rob Gordon

    Lo que describes parece un paraíso. Aprovéchalo al 100 por cien. Ya veo tu cara de risa burlona paseando por el campus. Qué gracia.  

  2. # Blogger Accidente

    Ya te gustaría a ti ser el objeto de todos los chismes. Pásalo muy, muy bien.  

  3. # Blogger Alex Guerrero

    Sabes que no me gustaría ser el centro de chismorreos. En el fondo soy muy tímido, y me da mucha cosa que hablen de mi sin poder controlar si es "for good".

    Pepitiña, ¿cuando me vendrás a ver tú?  

  4. # Blogger Tok

    uyuyuuy eso suena fatal, creeme yo sé lo que es que todo el mundo se conozca, no digas nada inconveniente y si haces algo inconveniente no se lo digas a nadie, y por supuesto entraté de todo lo inconveniente que puedas sobre los demás. ¡Es la guerra!  

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