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El iPhone y los Apple Zombies están de Moda

El Nasdaq pierde dos puntos hoy, entre otras razones por las noticias llegadas desde AT&T sobre el fracaso en el lanzamiento del iPhone. Las estimaciones más conservadoras esperaban vender más de 500.000 unidades en los dos primeros días, y el número de activaciones se redujo a 190.000. De hecho, no ha habido problemas ni colas para la adquisición de iPhones estas semanas. Y eso que Steve Jobs quería hacerse con un 1% del mercado mundial de móviles en 18 meses (eso son 10 mill. de celulares). Y a este ritmo con muchísima dificultad lo alcanzará, para regocijo de finlandeses (Nokia) y sueco-japonses (Sony-Ericsson).

¿Por qué el iPhone no ha arrasado?

Toca especular, pero fundamentalmente hay tres razones de peso a tener en cuenta: el precio, la tecnología desfasada y lo que se conoce como el 'brand power'. Empecemos por la última, para ser justos.

Comprar hoy un iPhone supone atarse dos años a AT&T (antes Cingular), el antiguo monopolio yankee de las telecos, y no se trata de una compañía que tenga muy buena reputación. Especialmente en ciertas zonas, la cobertura será mala, con lo que se descarta a toda esa población. Por otro lado, el mercado de gente con móvil de contrato (o la posibilidad de suscribirlo) es pequeño en EEUU: conseguir un móvil con contrato supone pasar el terrorífico "credit check", y éste no lo pasa la mayoría de gente que no tiene un buen empleo o es demasiado joven. Eliminada también esa porción del mercado potencial, queda toda esa gente con móvil de contrato que querría tener un iPhone, pero está vinculada a su actual compañía (que no sea AT&T) por un periodo de 2 años o menos, durante el cual no puede irse sin incurrir en altos costes. Lo que te queda es un mercado bien reducido de potenciales clientes en los primeros meses.

El segundo asunto está relacionado con la tecnología que el iPhone ofrece. Imaginen al potencial comprador de un iPhone. Será alguien encantado de antemano con la tecnología y usabilidad de Apple, y seguramente ya tendrá un iPod de gran capacidad. Si se trata de alguien capaz de gastarse 700$ por el cacharrito y ya posee un iPod, es bastante probable que también posea un móvil de ultimísima generación, ya sea de Nokia, Motorola u otra marca de renombre, que desde hace 2 años ya hacen las cosas que el iPhone puede hacer. Total, no le compensa dejar su iPod y su supermóvil por el nuevo iPhone.

El último asunto es el que a todo buen economista le interesa: el precio. Un iPhone (con contrato de 2 años asociado) no es una ganga. Por la tecnología y experiencia que te puede ofrecer, el coste es demasiado elevado. Existen ordenadores portátiles mucho más baratos que un iPhone, y esta barrera psicológica de 600-800$ va a detener a muchos compradores.

Con esta combinación explosiva de factores, no es de extrañar que no se hayan cumplido las optimistas expectativas del iPhone. Y aunque por nuestro análisis se deduce que en el medio plazo el ritmo de ventas de aparato de Apple mejorará (según se vayan liberando usuarios en otras compañías, o el iPhone deje de estar asociado a AT&T), es bastante improbable que Apple consiga colocar 10 millones de iPhones para diciembre de 2008.

¿Pero por qué generó tantas expectativas?

Es algo que siempre sucede con Steve Jobs y sus productos. Este tipo es lo que los americanos llaman "bold", atrevido. En la wikipedia lo definen muy bien: Jobs es un "campo de distorsión de la realidad" andante. Para lo bueno (iPod, Pixar) y para lo malo (NeXT). Consigue poner grandiosidad a lo que hace, su ejemplo inspira y su perfeccionismo y originalidad rompe esquemas, al más puro estilo Shigeru Miyamoto. Y esto ha tenido dos consecuencias: inflar siempre muchísimo las expectativas respecto a sus productos, y crear una generación de Apple zombies que viven sometidos a la Apple dependencia, incapaces de mirar fuera de la manzana por si el mercado pudiera ofrecerles mejores alternativas en calidad y precio (vease foto lateral de estos elementos en una Apple store).

El iPod Shuffle no era el salto espectacular que nos quiso vender, sino un iPod simplón diseñado para abuelas tecnófobas. Pero el iPod supo conjugar todas las lecciones de otros creadores de MP3s y la estética Apple de una manera que lo hizo hegemónico muy pronto. Porque si algo consiguió Jobs es asociar la marca Apple (siempre excesiva en el precio) con prestigio. Y si algo sigue atrayendo a los compradores del iPhone es poder lucirlo en el club de moda, el trabajo o andando por la calle: es un bonito ladrillo de colores con muchas funcionalidades wireless y musicales.

¿Quién se puede resistir a la magia de Apple?

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3 Responses to “El iPhone y los Apple Zombies están de Moda”

  1. # Blogger MJ

    Je je je, ahí Alex racionalizando su iPhone-fobia. Pero no has tenido en cuenta que hay gente que se lo comprará por ser "imán para las nenas" (es cierto, macho. Ya he oído un par de conversaciones sobre el tema: "saqué el iPhone y la italiana buenísima que tenía sentada en el metro a mi lado y pasaba de mí de repente se puso a hablar conmigo...". Triste, pero cierto)  

  2. # Anonymous whitard

    De momento, a Apple se la va a traer un poco al pairo las ventas del iPhone. Los resultados trimestrales conocidos ayer fueron de aupa (aumenta beneficio más del 73%) y en bolsa se dispara. Pero sí es cierto que a medio plazo lo de iPhone le podría pasar factura.  

  3. # Blogger El juegologo!

    Te comprarás uno. Tú lo sabes, yo lo sé, Steve Jobs lo sabe.  

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