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Cuento del Marinero

Salieron dos barcos de puerto. En uno, sólo un marinero, con una vela. Sonreía. De manera misteriosa. No se le notaba tenso.

Mientras en el otro, un buen grupo de marineros se pusieron a los remos. Estaban muy dispuestos a ganar. Tenían claro que iban a tener éxito, porque tenían una voluntad de hierro. Además, estaban fuertes. Ganarían. Y empezaron a remar.

Como no había viento, el barco del marinero apenas se movió, mientras, sin dejar de sonreir, vió como los competitivos muchachos se alejaban rápidamente.

Cuando ya llevaban media milla, algunos de los marineros quisieron relajarse. Otros no estaban de acuerdo, ya que querían rematar la victoria con una distancia récord. Así que empezaron a discutir.

Mientras tanto, una ligera brisa, que se convirtió en una ágil corriente empezó a desplegar las velas. Y el pequeño velero tomó rumbo de crucero. El marinero nunca cambió su rostro paciente, sonriente, seguro. Y al darse cuenta, empezaron a remar, como el diablo, con el afan competitivo de siempre. Y por pocos segundos, ganaron al marinero, que sin embargo, no cambió la cara que traía.

Y su barquito continuó navegando, pasando a los marineros orgullosos de su victoria. Aparente...

(así es como yo veo a la gente de este país y a mi mismo)

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4 Responses to “Cuento del Marinero”

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