My HeyDay

Sometimes I think it is my mission to bring faith to the faithless, and doubt to the faithful


Un futuro negro para New York

Leo en los debates del Economist que el alcalde Bloomberg anda preocupado por el futuro de la Big Apple. En los últimos años Nueva York está perdiendo cada vez más cuota en los mercados de capital mundiales. Hasta el punto de que un informe que solicitó el alcalde a McKinsey estimaba una destrucción de empleo en Wall Street cercana a 60.000 puestos (estimación conservadora).

Este declive en Wall Street, aunque no afectará apenas al país, será una verdadera catástrofe para la ciudad. Unos pocos cientos de miles de neoyorquinos, que trabajan en el sector financiero, concentran ahora más del 50% de los salarios de la ciudad. Su marcha del downtown provocará una depresión de la economía local sin precedentes, y sobre todo lo padecerán todos los servicios que ahora sirven a esta gente y le dan glamour a la ciudad (desde las boutiques de la Fifth Avenue a la inmensa variedad de caros restaurantes y espectáculos de Broadway).

Por si fuera poco, la ciudad de Nueva York es un rara avis en el país: posee un Estado de Bienestar. El Economist estima que uno de cada tres neoyorquinos se beneficia de Medicaid. Estos sectores, en nada vinculados a Wall Street, también padecerán los recortes de una economía estatal en declive. Y es probable que eso, de nuevo, dispare la criminalidad y el desempleo en las zonas que ahora se estaban recuperando.

Nueva York es lo que es gracias al capitalismo global. Se ha beneficiado durante décadas de su posición hegemónica en la fuerza más determinante de éste, el sector financiero. Pero no sé si la Gran Manzana, con o sin ayuda del gobierno federal, podrá detener el final de su hegemonía global, que es casi irremediable. Parece ser que será un proceso demasiado rápido como para que la ciudad logre buscar alternativas.

En este sentido, y aunque me produzca bastante melancolía, me alegro de estar conociéndola justo antes de su declive, en su último canto del cisne. La Freedom Tower le viene que ni de perlas.

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Homer Simpson, el Economist y Cómo Es América

En un capítulo de los Simpson (25 Abril 2004), Homer postula para suceder a Collin Powell y en su viaje a Washington, consigue ir en primera clase. Durante el vuelo se le ve leyendo el Economist, y dice:
"Look at me, I'm reading The Economist. Did you know Indonesia is at a crossroads?"
Cuatro días después, el Economist le devolvió el guiño con un artículo sobre Indonesia titulado "AT a crossroads" (encrucijada/cruce de caminos).


Homer Simpson, ¿el americano medio?



La historia de amor entre el semanario británico y Homer no acabará ahí. Homer podrá ser torpe, vago, cervecero y poco proactivo. Pero en algunos aspectos, él y los demás habitantes de Springfield tienen mucho en común con el Average American: por ejemplo, cuando hablamos de la importancia de la religión en sus vidas.

Leed, no tiene desperdicio (lo posteo aquí porque es un artículo de pago).
The complexities of a simple, and almost universal, belief

WHEN Homer Simpson opted out of church once, staying home to watch football and eat waffle-batter, he dreamed that God peeled off the roof of his house and appeared, furious, in the TV room. According to a new survey, 31% of Americans see God that way. He (always he) is wrathful and ever-watchful; He wants his followers to stop sinning, and thinks government should be promoting Him. In the South, 44% of people go in fear of His lightning bolts.

The survey, by Baylor University's Institute for Studies of Religion in Waco, Texas, via Gallup, found four broad views of God in America. Homer's Authoritarian God is the most popular. There then follow, in descending order of intrusiveness, Benevolent God (23%, rising to 29% in the Midwest), who still gives orders but will forgive, rather than smite; Critical God (16%, but 21% in the relativist East), who watches the world but does not intervene; and lastly Distant God (24%), a cosmic force without interest in human matters. This God is especially popular in the wide open West, with its huge views of the stars.

God_is_love
Baylor is a Baptist school with a strong evangelical slant, but only 15% of Americans call themselves evangelicals. Many more (47%) prefer the fervent “Bible-believing”. About 11% profess no religious ties at all; but 63% of those still believe in a higher power, and only 5% dare embrace the title “atheist”. Belief in God, or some equivalent force, comforts more than 90% of the population. And 19% agree that “God favours the United States in international politics”.





Lo que pasa por alto la encuesta es que el tema no sea tanto si creen en un Dios vengativo, uno benevolente, o uno distante. La cuestión es que no creer, dudar seriamente, o simplemente, ser ateo, aquí es algo muy impactante para mucha gente. Incluso para la muy formada y científica. Por eso cuando leía hace unas semanas el especial de Wired sobre "The New Atheism", me imaginaba a su precursor, Richard Dawkins ("El gen egoísta"), predicando en el desierto. Ya más de un amigo o amiga europeos ha tenido más de un encontronazo con sus posicionamientos ateos en estas tierras de fe...

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Esto se acaba





The world does not have the resources for another 5 billion or so people to behave the way that Americans do today. It may not be about to run out of energy and commodities, but higher prices will certainly force big changes in lifestyles. The era of cheap raw materials is over.

Fuente: The Economist (descarga el informe completo "Los nuevos titanes")

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