Y tras dejar el tren y pasar cargadísimo por la estación más imperial que he visto nunca (en los dos sentidos, el romano y el star wars), salgo afuera: luna llena, noche clarísima, y allá a lo alto el Capitolio iluminado. Blanco sobre fondo azul negruzco. La mandíbula se me cae al suelo.
Saludos desde Washington DC!
disfrútalo mucho!!! ya nos contarás qué tal te trata esta ciudad.
ReplyDeletemenudo cambio respecto a New Haven!;)
¡No te dejes seducir por el lado oscuro de la fuerza (política estadounidense, se entiende ;-)!
ReplyDeleteNiño, no digas tonterías! Que ayer no había luna llena!!! ;-)
ReplyDelete¡¡En Washington si teníamos luna llena!! Lo que pasa es que en Nueva York os la tapó los rascacielos!
ReplyDelete